Pensamientos errados de un perpetrador.

¿Cuáles son los pensamientos errados de los perpetradores?

Tema: Fraude Corporativo.


Pensamientos errados de un perpetrador.

Entender un perpetrador va más allá de la forma como siempre fue visto en la oficina o en el lugar de trabajo. Un perpetrador está convencido de que lo robado hace parte de su haber y en muchos caso se crea el derecho a sustraer como parte de su compensación. Uno de los mayores retos de entender y enfrentar el fraude es comprender el pensamiento de un perpetrador; de ahí, que el conocimiento del empleado debe comprender los aspectos profesionales y personales. Estos son los pensamientos errados más comunes que impulsan a un perpetrador:

 Racionalización constante del abuso
 Gratificación instantánea
 Desobediencia a la autoridad, reglamento y políticas
 Optimismo desmesurado de no ser atrapado
 Egocentrismo y hambre de poder
 Subestimación del poder de la autoridad
 Derecho de uso y abuso
 Falta de remordimiento por el abuso
 Constante presión financiera
 Comparación con otros del mismo cargo o nivel
 Carencia de miedo al castigo
 Egoísmo
 Difusión de daño como muestra de su poderío
Ejemplos de justificaciones para cometer un fraude
• La organización me lo debe
• Únicamente es un préstamo, lo voy a pagar
• Nadie sale herido
• Merezco más de lo que gano
• Es por un buen propósito
• Arreglamos los libros cuando mejore la situación
• Algo debe ser sacrificado, mi integridad (interno) o mi reputación (externo)
• La empresa tiene mucha plata
• Solo por esta vez, no lo vuelvo a hacer

FRAUDE AMPLIADO En los años 50s y 60s, la teoría sobre el triángulo del fraude apareció para analizar el comportamiento de los defraudadores; sin embargo, el mundo de los negocios, la amplitud y profundidades de las diversas líneas, la revolución que ha causado la tecnología, y los rápidos cambios económicos han impulsado otros tipos de fraude. Por lo tanto, el triángulo del fraude debe incorporar otros elementos que le permitan ampliar el espectro del mundo criminal corporativo. Es así como los siguientes elementos hacen parte del análisis del fraude:
 Deslealtad o traición: Fraude Interno siempre es cometido por alguien que se encuentra laborando en la empresa; por lo tanto, se considera un motivo de deslealtad o traición
 Intención y/o conocimiento: el fraude está siempre acompañado de la intención y el conocimiento de lo que se está haciendo. Recordemos que existe una fina línea entre el error y el fraude, donde la intención y el conocimiento son los que marcan la diferencia.
 No consentimiento del propietario: El fraude siempre es cometido a espaldas del propietario, dueño, director o gerente. Sin embargo, en los casos de ceguera intencional o voluntaria, la victima tiene conocimiento del desfalco o fraude que se está perpetrando; pero acepta el nivel de riesgo, dado que un daño reputacional tendría mayores consecuencias que las pérdidas o daños del presente fraude.
 Mala conducta: La comisión de cualquier tipo de fraude incluido el abuso está asociado a la mala conducta o comportamiento, carencia de ética y moral y tergiversación de los valores.
 Ocultamiento: El fraude se ejecuta a espaldas de la organización y el producto de lo robado o extraído o el objeto del fraude es escondido temporalmente para evitar cualquier clase de sospecha.
 Conversión: El objeto del fraude debe ser transformado en bienes o gastos con los cuales el criminal incrementa su patrimonio o mejora su nivel vida. En muchos casos, la conversión se manifiesta como la forma de sostener el tren de gastos o el estilo de vida que el perpetrador está acostumbrado a llevar.

La Escala del Fraude fue introducida por Steve Albrecht, Keith Howe y Marshall Romney en 1984. Ellos consideran que el fraude es difícil de predecirlo porque no existe un perfil perfecto y totalmente ajustado del perpetrador que comete fraude interno o laboral. Sin embargo, ellos sugieren que la probabilidad de cometer un acto fraudulento puede ser evaluada bajo los tres componentes del triángulo del fraude y sus combinaciones, donde la presión y la oportunidad son constantes, y la racionalización se sustituye por la integridad de la persona.
Las violaciones de la ética, confianza y responsabilidad son el corazón de las actividades fraudulentas. La ética está directamente relacionada con la racionalización, dado que el potencial perpetrador considera la oportunidad y la presión para crear el momento perfecto. En otras palabras, quien posee un alto estándar o nivel ético y moral, no busca ni crea la oportunidad para cometer un fraude, por el contrario, hará lo que esté a su alcance para prevenir cualquier situación que comprometa su integridad personal.



 

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